Un gran negocio cosmético, la baba de caracol

Las mujeres estamos dispuestas a todo con tal de conservar la suavidad y belleza de nuestra piel, tanto así que actualmente la idea de pasarnos por las manos y rostro un caracol de tierra no es nada descabellada ni menos saludable.
 
Recientemente se han descubierto algunas propiedades en la baba de este pequeño molusco que nos sirven para combatir arrugas, espinillas, cicatrices, estrías y marcas de envejecimiento.
El mercado se ha visto invadido de todo tipo de productos, como cremas, lociones, humectantes y geles con base de baba de caracol generado un rápido y gran negocio cosmético, pues muchas veces funciona muy bien para el cuidado de la belleza.
Del total de productos de este tipo registrados por el Instituto de Salud Pública (ISP), sólo uno fue presentado antes de 2014. La docena restante fueron incorporados el año pasado en base a sus resultados.

Historia de la baba de caracol

Debemos saber que este descubrimiento fue  también un accidente pues el negocio inicial de crianza de caracoles de tierra se dio con fines gastronómicos a mediados de los 80. Pero no dio resultado.
Sin embargo tiempo después se observó que la piel de las personas que manipulaban o estaban en contacto con los caracoles estaba más suave y sus heridas sanaban rápido.

Estudio de la baba de caracol

Según la bióloga Gloria Montenegro, el principio biológico fundamental de los beneficios atribuidos a la baba de caracol están en las características regenerativas de esta sustancia. 
“Si el caracol no la secretase, al arrastrarse por la tierra se romperían los tejidos que conforman su estructura”. Un aspecto que ya conocían en la Roma y Grecia antiguas, donde la figura del caracol era el símbolo de las farmacias por sus propiedades medicinales.

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